Playas de Zahara de los Atunes.

Barbate
l Los Caños de Meca l Tarifa


La Playa de Zahara de los Atunes
Al otro lado del río Barbate, se encuentran las amplias y largas playas de Pajares y Zahara de excelente calidad ambiental y entorno paisajístico. La marisma se sucede en la sierra del Retín (316 metros) hasta llegar al arroyo Candalar en cuya margen se extiende el pequeño pueblo de Zahara de los Atunes, desde el comienzo del pueblo hasta el Cabo de Plata se extiende la Playa de Zahara de los Atunes, aunque suele dividirse en dos tramos, el que corresponde propiamente al pueblo de unos 2 Km. (dependiente de Barbate), y la llamada playa de "Atlanterra" correspondiente a Tarifa. (4 Km.)
De trazado practicamente rectilíneo y dispuesto a lo largo de la dirección NO-SE, presenta un avanzado estado de evolución, caracterizado por la casi perfecta simplificación de la linea de costa. Aunque la frecuencia y la fuerza de los vientos del Este siguen siendo muy altas todavía en esta playa, sin embargo los de Poniente son los que realmente ejercen su influencia en la morfología de las orillas, habida cuenta de su capacidad para producir fuertes oleajes del SO y determinar la resultante de componente NO de las corrientes litorales. En las proximidades de Zahara, en la desembocadura común de los arroyos Candalar y Zarzuela, el depósito litoral de arenas la tapona totalmente y genera detrás un encharcamiento permanente. Unicamente las avenidas y las mareas vivas pueden abrir un canal sobre el depósito de playa, por donde se vierten al mar esporádicamente las aguas dulces y las saladas que, previamente, fueron encauzadas en la embocadura por la pleamar. Estos 2 Km., son los que bañan el pueblo y terminan en el comienzo de la carretera de "Atlanterra".
La Playa de Atlanterra
Extensa playa de aproximadamente 4 Km. de largo, que termina en un viejo bunker de la guerra civil española, en sus tramos más extensos llega a medir unos 200 m. de ancho. Playa que bordea todas las urbanizaciones exteriores del pueblo, comenzando por la derecha y en orden: Atlanterra Costa, Bahía de la Plata, Almadraba Playa, Mar de Plata, Atlanterra Playa, Jardines de Zahara, Atlanterra Pueblo y Costa Zahara. Las estribaciones de la sierra de la Plata terminan en el Sur, y cuando se adentran en el mar forman el saliente de Cabo Plata.
Playa de los Alemanes
La Sierra de la Plata proyecta hacia el mar dos vigorosos salientes de arenisca que forman los cabos de Gracia y de la Plata, entre los cuales se individualiza un entrante de casi dos kilómetros de abertura, cuya orilla esta formada en gran parte por depósito arenoso que la corriente de deriva del litoral, de componente NO, ha acumulado a expensas del bastión meridional; se trata de la playa de los alemanes, llamada así, popularmente, por los primeros germanos, que en los 60 arribaron a estas costas para vivir la época dorada hippy. Magnífica playa, donde se practica el nudismo y cualquier tipo de deporte de viento, lejos de miradas ajenas.
Estamos ya en el término de Tarifa, a un tiro de piedra de la Punta del Camarinal tras la cual se abre la bellísima Ensenada de Bolonia, aunque no forma parte del conjunto de playas de Zahara de los Atunes merece una mención especial por su continuidad con el litoral y su belleza. El acantilado y sus arrecifes, cuyas rocas sirvieron para construir la ciudad portuaria de Baelo Claudia, se continuan con los campos de dunas móviles configurando un paisaje natural de excepcional calidad ambiental.
Ensenada de Bolonia
Situada a 8 Km. de la carretera general 340, es una ensenada natural poco urbanizada, con dunas y pinares costeros. Cuando dejamos la carretera general, atravesamos unos pastizales, donde sólo la presencia de pequeños manchones de lentiscos y palmitos nos recuerda los bosques de acebuches y alcornoques que debieron cubrir estas tierras.
Bolonia es una de esas pocas playas donde la vegetación llega todavía hasta la misma arena sin carreteras ni bloques que rompan el paisaje.
En los vallados hay chumberas que, aunque originarias del continente americano, se han adaptado perfectamente a nuestra tierra. En los bordes de los regatos, al filo mismo de las olas, hay cañas y tarajes.
A la derecha, un pinar llega hasta la misma duna. La pequeña talla de los pinos y su porte achaparrado dan idea de la dificultad de adaptación a unas playas expuestas constantemente a los fuertes y secos vientos de Levante.
Al final de la ensenada, y no sin dificultad, remontamos la gigantesca duna. En sus vertientes sólo es capaz de resistir la movilidad del sustrato una gramínea, la "Ammophila arenaria". A pie de la cara de sotavento, hay una pequeña plantación de eucaliptos, sin duda con la intención de contribuir a la fijación de la duna.
En el mismo acantilado hay Plantago coronopus y perejil de mar. En casi toda la ensenada se puede ver una planta introducida desde Africa del Sur para fijar la dunas, es la uña de león. En la ensenada de Bolonia abundan los conejos, abubillas, golondrinas, grajillas, milanos y aguiluchos cenizos.
En esta ensenada, los vientos de Levante han transportado, lenta pero constantemente, los granos de arena que el mar deposita en la playa; este fenómeno ha dado lugar a una serie de dunas en la parte occidental que culminan en una gigantesca duna de más de 30 metros de altura. Este complejo de dunas vivas ha sido fijado por un sistema simple y curioso. Se ha construido una empalizada de cañas y retamas en su cresta para impedir a la arena, que empujada por el Levante sube por la cara de barlovento, caer por la de sotavento; así la duna no puede trasladarse.
La importancia de los fuertes vientos de Levante, y en menor medida los de Poniente, sobre el modelado de esta playa es tal que difícil sera visitarla dos veces sin encontrar cambios importantes en su paisaje.
En marea baja puede verse una pequeña barra litoral, que da lugar a una laguna.

El hecho de estar orientada frente a los temporales de Levante parece indicar que son estos vientos los causantes de su crecimiento por los aportes de arena de las corrientes de deriva que ocasionan.

Itinerario recomendado:

Se puede recorrer la ensenada por la orilla, subir al pinar y a la duna y llegar a Punta Camarinal. Los accesos a las playas colindantes se hallan dificultados por existir terrenos militares a ambos lados de la ensenada.

Zonas de acampada:

Se puede hacer acampada libre en la parte derecha de la playa, bajo la duna.

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